El oto día quedé a cenar con unos compañeros de colegio a los que hacía diez años que no veía. Uno de ellos ocupa en la actualidad un alto cargo en
Pastas Gallo y nos comentó una cosa que les había pasado: un individuo, evidentemente con muy poca faena, les había enviado
una carta que, además, publicó en su blog. Resultó que dicho blog recibió una inusitada cantidad de visitas y la queja del consumidor desocupado ha tenido una difusión desproporcionada, apareciendo entre otros sitios, en la
prensa gratuita y en
la de pago. En Gallo no saben si agradecer la publicidad o echarse a llorar
Me parece magistral... digno del más fino humor británico.
ResponderEliminarEso si, no creo que sea una queja, tan sólo es un consumidor intrigado y la correcta respuesta de una empresa. Vamos, que ojalá hubiera respuestas de este tipo más a menudo.