
Leemos en El País que
un espectador denuncia a un músico de jazz por no tocar jazz durante el festival de
Jazz de Sigüenza.
El suceso ocurrió en la actuación de
Larry Ochs, maestro del Jazz e improvisador supremo cuando un espectador alego
prescripción facultativa para decir que aquello no era Jazz y que su médico le prohibía oír la música que toca Larry.
Se que la noticia da para unas buenas risas: que si llego la Benemérita, que qué médico receta Jazz si, pero música improvisada no, que cómo es que Sigüenza tiene un prestigioso festival de Jazz, que a quien se le ocurre alegar la salud para escapar del concierto...
Pero lo importante es que este señor tenía razón. No sólo lo se, es que lo he vivido: yo he estado en un concierto del grupo de Larry Ochs (
Rova), organizado en Barcelona por
Arco y Flecha y os puedo asegurar que no toca Jazz. Fue una experiencia tan intensa, tan deconstruida y exploratoria que salí atontado. Así que me solidarizo con ese espectador, no porque no me guste la música de Ochs, si no porque Larry Ochs no toca Jazz.